La mosca del olivo sigue siendo la principal plaga del cultivo del olivo en España y pese a la cantidad de métodos de control y de formulados registrados, aún llega a producir frecuentes pérdidas económicas. Por tanto, se presenta una nueva estrategia a la que se incorporan conocimientos de su movilidad, que es la más baja de su género, pudiendo afirmarse que la mosca nace, vive y muere en la misma finca.

Esta estrategia pivota en tres aspectos: medidas preventivas para evitar que se incrementen las poblaciones, medidas específicas para reducir las poblaciones y medidas de control de los ataques una vez que se producen.

La mosca del olivo (Bactrocera oleae) sigue siendo la principal plaga del olivar en España. Sus daños están producidos por la etapa larvaria, la cual a lo largo de tres edades sucesivas va alimentándose de la pulpa del fruto, dando lugar a una galería en cuyo interior acaban desarrollándose colonias de microorganismos. La incidencia de la mosca en la oliva o aceituna también guarda relación, más o menos directa, con la presencia de otros agentes de menor importancia, como el mosquito cecidómido Prolasioptera berlesiana o el hongo Camarosporium dalmaticum, que produce la enfermedad denominada escudete.

Las pérdidas se producen por pérdida de cosecha, cuando el ataque se produce en verano con un menor tamaño de la aceituna y esta puede desprenderse con facilidad perdiéndose en el suelo. En el caso de la aceituna destinada para mesa, la mera presencia de oviposición (o ‘picada’) deprecia definitivamente el fruto, de tal manera que en variedades que indistintamente pueden destinarse a mesa o a almazara, como la ‘Hojiblanca’, ataques importantes y tempranos de la mosca vuelven inviable la opción del destino para mesa.

Hay otra forma de daño asociado a la mosca del olivo, que es el que se produce por pérdida de la calidad del aceite. Debido a la presencia de numerosos microorganismos en las galerías producidas por las larvas, el aceite presenta alteraciones en sus características químicas y organolépticas que da lugar a una pérdida de calidad, la cual puede llegar a ser notoria si el ataque se produce en una proporción elevada de frutos.

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