En el control de las enfermedades causadas por hongos y oomicetos suele ser habitual aplicar un calendario fijo de tratamientos fungicidas, principalmente en base a criterios fenológicos, o tras eventos climáticos como las lluvias. Este tipo de estrategias ‘a calendario’ choca con los principios de gestión integrada de plagas, los cuales fomentan la protección de los cultivos únicamente cuando es necesario; es decir, cuando existe un riesgo de ataque por parte del patógeno. La aplicación de estrategias de Producción Integrada (PI) ya es de obligado cumplimiento con la directiva europea 128/2009/EC relativa al uso sostenible de fitosanitarios, y se prevé un incremento de las exigencias ligadas al pacto verde europeo y la estrategia de la granja a la mesa, que tiene como uno de sus objetivos reducir drásticamente el uso de fitosanitarios químicos en la Unión Europea (UE).
Frente a las estrategias de tratamiento a calendario, el desarrollo de sistemas de ayuda en la toma de decisiones está estrechamente ligado a la adopción de estrategias de producción integrada. Los sistemas de ayuda a la toma de decisiones son sistemas que utilizan datos de distintas fuentes con el objetivo de proporcionar al agricultor información en forma de salidas gráficas y avisos para apoyar su toma de decisiones en diferentes circunstancias. Para producir esta información, estos sistemas utilizan modelos de predicción epidemiológica y umbrales de intervención. Estos modelos representan las relaciones entre la enfermedad y determinadas variables explicativas relacionadas principalmente con las condiciones ambientales y la biología del patógeno. Con estos sistemas es posible ajustar la aplicación de fungicidas a los períodos críticos de infección, reduciendo el número de tratamientos a los estrictamente necesarios (Lázaro y col., 2021). En este artículo analizamos brevemente los modelos más comúnmente implementados en sistemas de ayuda a la toma de decisiones para el control del mildiu y el oídio de la vid.
